viernes, 19 de febrero de 2010

CRITERIOS DE EVALUACIÓN.


“Todo lo que se enseña es o puede ser objeto de evaluación. Con frecuencia se dice que en la escuela se evalúa mucho. En contra de esta afirmación, conviene aclarar que en ella realmente se examina mucho, pero se evalúa poco. La razón de tal premisa es que de la evaluación siempre aprendemos, evaluamos porque queremos conocer; sin embargo con el examen, normalmente confirmamos saberes o ignorancias, pero profesores y alumnos aprendemos poco".(Juan Manuel Álvarez Méndez. Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad Complutense de Madrid. Evaluar para conocer, examinar para excluir. Madrid: Ediciones Morata, 2001.)


Para nosotras la evaluación es pues uno de los procesos más controvertidos de todos los que tenemos que realizar en nuestra tarea de docentes. Y es así porque revela, de forma clara, desde qué modelo educativo partimos, desde qué racionalidad actuamos. Dime cómo evalúas y te diré como enseñas, dicen los expertos.

El modelo educativo predominante (por no decir hegemónico) es el modelo educativo tecnocrático-positivista que se basa en la racionalidad tecnológica y donde el saber se reduce a todo lo técnico, la práctica es una aplicación técnica del saber teórico-científico, donde la negación y la eliminación de los conflictos son un problema técnico, y donde el énfasis se pone en el rendimiento, en la producción eficaz y en los resultados y objetivos finales.

Este modelo instalado en la objetividad y medida científica y que bajo la apariencia de asepsia y neutralidad técnica concibe la enseñanza como una sucesión de hechos y comportamientos observables, cuantificables y generalizables, lo que encubre es el discurso del neoliberalismo y del mercantilismo.

En este modelo la “evaluación” en general, pero en nuestra disciplina en particular, se basa en pruebas estandarizadas donde los objetivos priman de forma clara sobre los medios, sobre los procesos, desde los tests de condición física a las plantillas de ejecución de las tareas (número de saques de Volei correctos, número de lanzamientos, de conducciones, etc.), todo medible y bien cuantificable.

Nosotras apostamos por el modelo educativo crítico-práctico (y nada predominante) que parte de la racionalidad crítica y emancipadora, donde el saber es problemático y la relación dialéctica y dialógica entre la teoría y la práctica busca el componente ético y democrático de la enseñanza, y donde los conflictos se entienden como “…consustanciales e inevitables a la existencia humana….de lo que se trata, por consiguiente, no es de negar la realidad, sino de poner los medios adecuados y enfatizar las estrategias de resolución pacífica y creativa de los mismos.” Es más, afirmamos, como docentes, que el conflicto y las opiniones discrepantes pueden y deben ser momentos propicios para el debate y para la crítica pedagógica, y un factor clave para la renovación y el cambio.

El modelo crítico-práctico se centra en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en los valores que hay puestos en juego. Los objetivos finales son consecuencia de esos procesos y no al revés. Sin maquillajes de asepsias, objetividades y neutralidades (imposibles), apuesta por la educación ética, democrática y emancipadora, explicitando pues el carácter político de nuestra profesión (y de todas las profesiones).

Por eso nosotras optamos claramente por porcesos evaluativos y formativos donde el alumnado no deje de formarse (hay quien dice que durante los exámenes clásicos, el alumnado no aprende nada, que sólo se limita ha exponer lo que sabe o lo que no sabe, sin más. que es un tiempo perdido para el parendizaje, una lástima). Por eso nosotras intentamos que nuestros porcesos evaluativos sean participativos, compartidos (hacia el alumnado y hacia el profesorado) y reflexivos. Procesos donde todo el mundo se pueda sentir bien, no sólo las personas que saben mucho o las que son buenas deportistas.

Compartimos profundamente lo que el profesor Juan Manuel Álvarez Méndez, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad Complutense de Madrid, afirma en su prólogo al libro de Víctor López Pastor. Evaluación compartida. Descripción y análisis de experiencias en Educación Física. (M.C.E.P.), si lo que se evalúa es el aprendizaje, y se acepta que el aprendizaje es una cuestión personal, íntima, con repercusiones públicas si se quiere, pero ejercicio de voluntad y decisión del propio sujeto que aprende, ¿por qué no puede participar el alumno en un proceso que lo implica totalmente, con todo su ser? ¿Y por qué el profesor como sujeto que comparte responsabilidades queda exento de ese proceso autoevaluador?.

LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN

Giran alrdedor de dos ejes básicos:

1º.- Asistencia obligatoria y participativa.

2º.- Compromiso con la asignatura que se puede concretar en una muestra clara de interés, trabajo autónomo y cooperación y respeto hacia los demás. Observable y cuantificable en las FICHAS DE OBSERVACIÓN .

1º.- La asistencia obligatoria y participativa se ajusta a la ley y sumará un 30% de la calificación global de cada UNIDAD DIDÁCTICA, dentro de lo que se ha dado en llamar contenidos procedimentales. No se puede venir a clase y no hacer nada de las propuestas diarias de trabajo. Como medida de atención a la diversidad dichas propuestas de trabajo diario siempre estarán vinculadas y adaptadas a las necesidades de todas las personas. Como hemos dejado bien claro, nunca estarán vinculadas a rendimientos motores generalizados o estandarizados.

2º.- El compromiso con la asignatura se concreta más (además de las fichas de observación) en los apartados de:

A) Asimilación de los contenidos conceptuales de cada UNIDAD DIDÁCTICA, que sumará un 30% de la calificación global de la unidad. En este apartado planteamos especial atención a que todo el alumnado (sea cual sea su entorno personal, facilitador o no de us proceso de enseñanza-aprendizaje) pueda conseguir la asimilación indispensable.

Ya sea en pruebas escritas o en trabajos en casa, existe la opción de trabajar con los apuntes (cuestión que repercutirá en la calificación) o sin ellos.
Nadie puede optar por la opción: "es que no he estudiado". Aún así, le favoreceríamos los apuntes.

B) Asimilación de los contenidos actitudinales que sumará un 40% de la calificación global de la unidad.

En este apartado la opción es clara. Toda la asignatura está planteada desde la cooperación y el apoyo mutuo. En cada una de las UNIDADES DIDÁCTICAS programadas el objetivo principal es que "todas las personas sean capaces de poner en práctica sus capacidades y sus competencias básicas en un ambiente de seguridad, respeto y cooperación".

El obejtivo no es el alto rendimiento, aunque quien pueda darlo lo podrá dar, siempre vinculado a intentar enseñarlo a los demás y no a quedar por encima de los demás.

- DADO QUE DESDE EL DEPARTAMENTO SE PROPICIA Y FACILITA QUE TODAS LAS PERSONAS PUEDAN DESARROLLAR DE FORMA SATISFACTORIA LOS TRES APARTADOS DE LA EVALUACIÓN, SI LA VALORACIÓN (CALIFICACIÓN) EN ALGUNOS DE ELLOS ES CERO (Por ejemplo: faltas sin justificar, no participación en las actividades diarias, falta de colaboración, interés y respeto por l@s compañer@s, no entregar los trabajos escritos, etc.) ESO IMPLICARÁ LA NO SUPERACIÓN DE LA UNIDAD DIDÁCTICA QUE SE ESTÉ EVALUANDO.

- La superación de cada evaluación
implicará la superación de todas las unidades didácticas que la integren.


-LA RECUPERACIÓN DE LA ASIGNATURA DEL CURSO ANTERIOR,
se consigue superando la asignatura en curso, ya que son de continuidad.

-LA RECUPERACIÓN DE UNA UNIDAD DIDÁCTICA SUSPENDIDA
se conseguirá:

-Si es debido a la falta de superación del apartado de los trabajos escritos. La recuperación se producirá cuando se entreguen dichos trabajos.

- Si es debido a los otros apartados (participación, respeto, colaboración, etc.) . La recuperación se producirá cuando desarrolle la siguiente unidad de forma satisfactoria.